EDITORIAL: Niñez en peligro

De acuerdo con la última Encuesta Demográfica y de Salud (Endesa) la prevalencia de la desnutrición infantil crónica ha bajado de 16.5% (en 1991) a 6.9% (en 2013), se destaca que en los niños más pobres, el nivel de desnutrición crónica alcanzó al 12%. La desnutrición infantil aguda, que supone un bajo peso o extrema delgadez, ha permanecido estable en un 2% de la población total desde 2002. En principio, algunos buenos datos, dentro del drama que encierran.

Sin embargo otros dos datos revelados por Unicef ayer, ponen a pensar en todo lo que falta por hacer en este campo. La tendencia de la lactancia materna en los últimos años ha bajado del 7% de las madres que practicaron la lactancia exclusiva en los primeros seis meses en 2007, a 5% en 2014. En AL y el Caribe, la lactancia materna exclusiva tiene una tendencia ascendente de 35% a 42% y de 35% a 38% respectivamente. La consecuencia es que la desnutrición infantil aguda en nuestro país en los niños de 0 a 6 meses, sube a 6.8%. Queda mucho trabajo por hacer, son cifras inaceptables para una sociedad que se describe “en desarrollo”.

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