EDITORIAL: ¿Somos locos?

Gobierno, liderazgo político y población, sumidos en desenfrenada desescalada electoral y de relajamiento del protocolo de prevención del coronavirus, corren riesgo de tener que llevarse las manos a la cabeza por el incremento de contagios y muertes y por un posible colapso del sistema hospitalario.


Desde el domingo, cuando expiró el toque de queda, una especie de tsunami humano se desparramó por todos los confines urbanos y rurales de la República, como si miles y miles de personas habrían sido convocadas a una fiesta al estilo de Sodoma y Gomorra.

Las aglomeraciones en el Gran Santo Domingo, Santiago, La Romana, Puerto Plata, San Cristóbal y otros municipios daban la impresión de que en la noche del domingo se celebraba la despedida de año porque en barrios y avenidas la parranda se prolongó hasta la madrugada.

Partidos y candidatos fueron los primeros en inaugurar el desorden con caravanas y mítines en violación al estado de emergencia nacional vigente hasta mañana que prohíbe concentración de personas en lugares abiertos o cerrados debido a la covid-19.

El presidente Danilo Medina se incorporó a la campaña electoral del PLD, al encabezar caravanas y concentraciones en Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, San Cristóbal y Barahona, emulado por candidatos y dirigentes de los partidos Revolucionario Moderno (PRM) y Fuerza del Pueblo (FP), lo que eleva considerablemente el riesgo de propagación del coronavirus.

Hasta ayer el número de contagiados por covid-19 ascendía a 31 mil 816 y los fallecidos a 733, con un incremento también en la cantidad de pacientes en salas de cuidados intensivos y una reducción de camas y equipos disponibles.

Si la población no toma en serio el peligro de una pandemia que ha matado a más de 500 mil personas y contagiado a más diez millones de seres humanos a nivel global, el destino de República Dominicana estaría más cerca de la tragedia que ha asolado a Estados Unidos, Brasil, Perú, Chile, Ecuador.

Como si fuera poco, el presidente de Haití, Jovenel Moïse, anunció la reapertura de los cuatro puntos fronterizos, al señalar que el pueblo tendrá que vivir con la pandemia, porque la enfermedad no va a desaparecer, lo que significa otro foco de contagio para la parte dominicana. ¿Es que nos estamos volviendo locos?
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