EDITORIAL: Transición prudente

Por lo que se ha visto hasta ahora, el proceso de transición ha estado revestido de la certidumbre y colaboración esperada entre demócratas, algo que adquiere mucho más valor si se toma en consideración la crisis sanitaria que vive el país.

 
Ha sido posible, en gran medida, por la prudencia y moderación con las que han actuado las dos partes.
 
Decisiones importantes como la declaratoria del nuevo estado de emergencia se adoptaron en común acuerdo entre las autoridades que terminan y las que entrarán.
 
El actual gobierno tiene legitimidad hasta el 16 de agosto, pero hace bien en coordinar con las autoridades que asumirán a partir de ese día las acciones de gran envergadura.
Los equipos que se aprestan a asumir el gobierno próximamente se han mostrado también receptivos.
 
l país le conviene que en este proceso de transición se lleve la fiesta en paz, sin sobresaltos, sin pulseos.
 
El accionar prudente de ambas partes será bien valorado por un país que requiere del sosiego necesario para enfrentar una crisis sanitaria y económica que trascenderá el traspaso de mando.
 
El presidente Danilo Medina y el presidente electo Luis Abinader deben velar porque así sea y que sus equipos también lo comprendan.
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