OPINIÓN: Francisco Antonio Santos: La leyenda y la epopeya

Por Dagoberto Tejeda Ortiz
Francisco Antonio Santos, abrió los ojos por primera vez en el pueblo de Villa Tapia el 1ro de mayo del 1940. A la edad de 16 años, se trasladó a vivir a Santiago de los Caballeros.  Se graduó de Bachiller y recibió el título de “Contador Mercantil”.  Este muchacho, en lugar de dedicarse a los negocios, (pues contaba con la formación para ello,) y disfrutar de sus resultados, escogió el camino de luchar por el bienestar de los trabajadores de su país.

Su pasión por el sindicalismo lo absorbió y definió su destino.  En poco tiempo, Francisco llegó a ser dirigente de la Federación Provincial de Sindicatos de Santiago. En el 1963, era miembro de los sindicalistas de la resistencia que protestaron en contra del Golpe de Estado al entonces  Presidente Juan Bosch.  Y cuando llegó la Revolución de Abril del 65, se encontraba en Puerto Plata.  Allí, Francisco fue parte de los revolucionarios del pueblo que fueron el día 25 a la Fortaleza Militar y luego a la emisora radial La Voz de la Libertad, a reafirmar su apoyo a la revolución, al tiempo que pedían a gritos: ¡Armas para el pueblo!

Ante la imposibilidad de poder conseguirlas, vino a la ciudad de Santo Domingo y se integró a uno de los comandos de la resistencia, en donde peleó por la revolución en contra de los interventores norteamericanos que mancillaban la dignidad nacional en una gloriosa guerra patriótica donde el pueblo fue su principal protagonista.

Francisco Santos, nunca descansó, su vida era la lucha por el cambio de esta sociedad  injusta e excluyente, de explotación de los trabajadores.  Por eso fue sindicalista a tiempo completo y político militante.  Fue miembro fundador de FOPSA, Secretario General de la Confederación Autónoma Social Cristiana (CASC), fundador, junto con Julio de Peña Valdez, Nélsida Marmolejos, entre otros, de la Central General de los Trabajadores (CGT).  Además de lo anterior, fundó el Movimiento Campesino de Trabajadores de las Comunidades Unidas (MCCU).

A nivel político, fue miembro de la dirección, junto a Miguel Coco, de los CORECATOS, miembro militante del Bloque Socialista (BS) y Presidente del Movimiento de Liberación (MPL). ¡Era un guerrillero ideológico y un militante político a plenitud!

Era permanente perseguido por los aparatos de seguridad del Estado, al punto que la cárcel dejó de ser extraña para él.  Durante  la guerrilla de Caamaño, el Comandante de Abril, también fue perseguido, encarcelado y acusado de ser un enlace de esta guerrilla.  Luego de unas declaraciones en la Ciudad de Washington, denunciando la represión de la dictadura-ilustrada de Joaquín Balaguer, fue apresado a su llegada al país, lo mismo que en su lucha contra las medidas antipopulares del Fondo Monetario Internacional.  ¡La cárcel no era extraña para él!

Peleaba en todas las trincheras, era un militante a tiempo completo.  Tomó como mediación de lucha a los medios de comunicación social.  Durante años, mantuvo una columna, “Mundo del Trabajo” en diversos periódicos nacionales y un programa radial con la misma identificación.

En los últimos años, a pesar de sus quebrantos de salud, seguía en la trinchera de la lucha, seguía siendo un cimarrón insobornable, sin precio en el mercado, tomando la bandera con sus propias manos, en favor del medio ambiente, de las riquezas naturales del país. Por eso estaba presente en la lucha en contra de la cementera en los haitises y en defensa de Loma Miranda.

Conocí a Francisco Antonio Santos en la militancia de los Corecatos y durante la organización de 7 Días con el Pueblo, el evento artístico-cultural-político, más trascendente en la historia del país.

A lo que nosotros llamábamos “Nueva Canción”, “Canción Protesta”, él la definía como “la Canción Verdad”.  Su apoyo a 7 Días con el Pueblo,  como Secretario General de la CGT fue determinante.  Todavía recuerdo su discurso en la noche final, en la cual reveló su conceptualización y su visión sobre el papel de la cultura, de la política y su relación con la clase obrera.

Con un Centro Olímpico repleto, donde no pudo entrar una inmensa cantidad de personas que estaban afuera, Lleno de emoción este guerrillero ideológico, entre otras cosas expresó en su noche de clausura: “Este encuentro no es solo una victoria de los trabajadores, de los artistas progresista y sus grupos.  Señores, este encuentro es también una victoria del pueblo dominicano, que lo ha hecho posible.”

Al dirigirse a todos los artistas representantes de diversos países, les dijo: “Díganle, díganle a sus pueblos, que los trabajadores dominicanos no tenemos libertad sindical, ni derecho a la asociación plena.  Díganle al mundo, díganle, compañeros, que el exilio está lleno de patriotas nacionales”. 

“Díganle, compañeros, que nuestra patria está dominada, esta reprimida por los intereses de las multinacionales, por los intereses del imperialismo, por los intereses antinacionales”.

Francisco Antonio Santos, eufórico, a plenitud, refiriéndose a la lucha revolucionaria y  al papel del arte y la cultura, expresó: “Luchamos por la independencia y la soberanía plena.  Por un arte comprometido con los valores y la cultura nacional.  Por la unidad de la clase obrera. Por la unidad de las fuerzas progresistas y democráticas.  Por el auge de una canción que cante las alegrías y las esperanzas de nuestros pueblo”.

Esas palabras, retumban en el tiempo, todavía están vigentes y están pendientes.  Francisco Antonio Santos, guerrillero ideológico, militante y dirigente político, cimarrón a carta probada. Uno de los tantos que no pudo ser comprado, que no se vendió, que no se doblegó, que no renuncio a sus propias ideas, se ha marchado físicamente.    Pero es tan solo un cambio de planos, su espíritu indomable, irreverente y autentico, vive en el corazón del pueblo y en los brazos de la Patria agradecida.  ¡Hasta luego, ejemplo y amigo!
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